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Cómo traducir la carta de tu restaurante al inglés sin hacer el ridículo

"Octopusses to the party" por pulpo a feira. "Peppers with beautiful" por pimientos con bonito. "Angry potatoes" por patatas bravas. Son traducciones reales que han dado la vuelta a internet, y casi todas tienen el mismo origen: un traductor automático usado a ciegas y nadie que lo revisara.

Si en tu zona hay turistas, tener la carta en inglés ayuda a vender. Pero una mala traducción hace justo lo contrario: el cliente no entiende qué va a comer, pide lo de siempre (o lo más barato) y encima se lleva una foto para reírse. Vamos a ver cómo hacerlo bien.

Antes de empezar: ¿qué idiomas necesitas?

El inglés es casi siempre la primera opción, porque lo usan también muchos turistas que no son de habla inglesa. A partir de ahí, mira quién entra por la puerta:

  • Costa mediterránea y Baleares: suele haber mucho público británico, alemán y francés.
  • Norte y Camino de Santiago: mucho visitante francés, italiano y alemán.
  • Grandes ciudades: inglés como base y lo que más veas en tu barrio.

Pregunta al equipo de sala: ellos saben mejor que nadie en qué idioma les hablan. No hace falta tener ocho idiomas; mejor dos bien hechos que cinco mal.

Regla número 1: no traduzcas el nombre del plato, explícalo

Muchos platos españoles no tienen traducción y no la necesitan. Nadie traduce "pizza" ni "sushi". Lo que funciona es mantener el nombre original y añadir una descripción breve en el otro idioma:

  • Patatas bravas – Fried potatoes with spicy tomato sauce
  • Pulpo a la gallega – Galician-style octopus with paprika, olive oil and potatoes
  • Pimientos de Padrón – Fried small green peppers with sea salt (some are hot!)
  • Huevos rotos con jamón – Fried eggs over chips with Iberian ham
  • Croquetas caseras de jamón – Homemade ham croquettes

Así el cliente aprende el nombre (y lo puede pedir al camarero tal cual) y sabe lo que va a llegar a la mesa.

Regla número 2: describe ingredientes y forma de cocinar

Lo que un turista quiere saber es: qué es, cómo está hecho y si lleva algo que no come. Una buena descripción en inglés responde a eso en una línea:

  • Ingrediente principal: octopus, pork, cod, chickpeas...
  • Técnica: grilled (a la plancha/brasa), fried (frito), stewed (guisado), slow-cooked (a baja temperatura), cured (curado).
  • Acompañamiento o salsa: with garlic mayonnaise (alioli), with romesco sauce (red pepper and almond).

Evita lo poético ("delicia del mar con aromas del huerto"): ni en español se entiende bien, y traducido es peor.

Regla número 3: los alérgenos, en todos los idiomas

Para alguien con una alergia, no entender la carta es un riesgo, no una anécdota. La norma española exige que la información de alérgenos esté al menos en castellano (Real Decreto 126/2015, art. 10), pero si atiendes a turistas, tenerla también en su idioma es lo sensato.

Los iconos de alérgenos ayudan mucho porque se entienden sin traducir, pero acompáñalos de una leyenda en cada idioma. Y si tienes dudas sobre qué es obligatorio, lo explicamos en alérgenos en la carta: qué es obligatorio.

Errores típicos que hay que evitar

Traducción palabra por palabra. "Vino de la casa" no es came from the house. "Pescado a la plancha" no es fish to the iron (es grilled fish).

Confundir palabras parecidas. En inglés británico chips son patatas fritas; en inglés americano son patatas de bolsa (crisps en Reino Unido). Si tu público es británico, usa chips; si es variado, fries es más universal.

Traducir mal los cortes de carne. "Secreto ibérico" o "presa" no tienen equivalente directo: mejor Secreto ibérico – Iberian pork cut, grilled.

Olvidarte de las bebidas. "Caña", "tinto de verano", "clara" o "carajillo" despistan. Una línea de explicación vende más.

Precios distintos en cada idioma. Si tienes cartas impresas separadas, es fácil que la inglesa se quede con los precios del año pasado. Si se nota, el cliente lo vive como un timo.

El formato del precio. En español escribimos "12,50 €". Muchos turistas entienden sin problema ese formato; lo importante es que sea el mismo precio y el mismo formato en todas las versiones para evitar confusiones.

¿Traductor automático, sí o no?

Sí, pero como borrador, nunca como versión final. Las herramientas de traducción automática actuales hacen un trabajo mucho mejor que hace unos años, sobre todo con descripciones sencillas. Lo que fallan es justo lo más tuyo: nombres de platos, cortes de carne, guisos regionales y juegos de palabras.

Un método que funciona en un bar normal:

  1. Escribe bien la carta en español: descripciones cortas y claras. Si en español es confusa, traducida también.
  2. Genera el borrador con la herramienta que uses.
  3. Revisa los nombres de los platos: déjalos en español y comprueba que la descripción tiene sentido.
  4. Pásasela a alguien nativo o con buen nivel: un cliente habitual extranjero, un camarero que haya vivido fuera o un traductor profesional si es un restaurante de nivel.
  5. Prueba con clientes reales durante una semana y pregunta qué no entienden.

Ejemplo práctico: un plato antes y después

Antes (traducción automática sin revisar): Cheeks of iberian with reduction of wine of Toro and puree of potato

Después (revisada): Carrilleras ibéricas – Slow-cooked Iberian pork cheeks in red wine sauce, with mashed potatoes

Mismo plato, pero ahora el cliente sabe qué es, cómo está hecho y con qué va.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio tener la carta en inglés? Con carácter general, no. La información obligatoria (incluidos los alérgenos) debe estar al menos en castellano. Algunas normativas autonómicas de turismo pueden pedir más según la categoría del establecimiento: consúltalo en tu comunidad.

¿Traduzco el nombre de los platos? Mejor no. Mantén el nombre en español y añade una descripción breve en el otro idioma.

¿Cuántos idiomas pongo? Los que de verdad hablen tus clientes. Para la mayoría de los bares, español e inglés son suficientes; en zonas turísticas, añade uno o dos más.

¿Puedo usar traducción automática? Sí, como punto de partida. Revisa siempre nombres de platos, ingredientes y alérgenos antes de publicar.

Tu carta en varios idiomas, sin imprimir una por idioma

Con FAENA tu carta puede estar en español, inglés, francés, italiano y alemán (en el plan Pro, hasta 5 idiomas, con traducción automática a partir del texto en español). Cada cliente elige su idioma al abrir la carta en el móvil, y si cambias un precio, cambia en todas las versiones a la vez. Eso sí: revisa la traducción antes de publicar; nada se publica solo.

Puedes empezar con el plan Gratis (0 €) y, si necesitas más, pasar al plan Pro por 9 €/mes o 90 €/año + IVA. Tienes el detalle en precios.

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